Dámelo

Esta es la historia de una joven que regresaba en la tarde de su trabajo.

— ¡Vaya! Hoy ha sido un día muy largo, que bueno que tomé este camino más corto de regreso a casa.

En ese momento una voz se deja escuchar a lo lejos que llama su atención.

— ¡Señorita! —es la voz de una pequeña niña que se encuentra en la plaza por donde están pasando a joven.

— ¿Alguien me llama? —piensa la joven, luego voltea y logra ver a una pequeña niña sentada en una de las bancas de la plaza que le hace señas con sus manos. — ¿Ocurre algo pequeña? ¿Dónde está tu mamá? —pregunta la joven al acercarse a la niña.

—Estoy esperando a que mi mamá regrese.

—Eres buena niña.

La mirada de la niña se centra en un colgante en forma de mariposa que lleva la joven en su cuello.

— ¡Ooooh! —exclama la niña asombrada. —Me encanta esa mariposa; me gustaría tener una ¿Me la darías? Por favor dámela, por favor dámela.

La joven ve la cara de felicidad de la niña y tomando su colgante dice:

—Has sido buena niña por esperar a tu mamá pacientemente —toma el colgante en sus manos— Aquí tienes. —dice mientras lo coloca en su cuello.

La niña se llena de mucha alegría al tener el colgante en su cuello.

— ¡Me encanta! —exclama la pequeña. —Muchas gracias, de verdad muchas gracias.

—No hay de qué —responde la joven con una sonrisa—y tomando sus cosas se despide. —Bueno tengo que irme, adiós.

La joven se levanta y sigue su camino mientras piensa: —Que niña tan linda. Recuerdo que de joven quería ser como una de las muchachas del pueblo. Por ser tan paciente le daría todo lo que quisiera.

Es en ese instante que la mirada de la pequeña niña que había estado centrada en su colgante se desvía levemente hacia a la joven convirtiendo la sonrisa alegre en una perturbadora.

Al día siguiente en horas más tardes que las del día anterior, casi anocheciendo la joven toma su camino regular para ir de regreso a casa, mientras que escucha una voz.

— ¡Señorita! —dice la misma niña del día anterior llevando la mismas ropas un tanto deterioradas y el colgante en su cuello.

La joven al verla se sorprende e inmediatamente le pregunta: — ¿Qué haces por aquí a estas horas? No deberías estar aquí. ¿Dónde está tu mamá?

La niña sin hacer caso a las preguntas de la joven señala sus labios.

—Me gustan tus labios, me gustaría que se vieran como los tuyos ¿podrías dármelos? ¡Por favor! Dámelos, yo los quiero, ¡Dámelos! ¡Dámelos!

El rostro de la joven denota preocupación, algo extraño ocurre ¿Qué hace esa niña a esas horas por allí? Sin embargo decide no pensar mucho en eso y sacando su lápiz labial decide pintar a la niña hasta que sus labios logran verse igual a los de ella.

— ¿Qué te parecen? —pregunta la joven mientras coloca un espejo frente a la niña para que pueda ver como ha quedado.

— ¡Ooooh! —Exclama la niña— Me encantan. Muchas  gracias señorita, de verdad muchas gracias.

La joven decide continuar su camino un poco preocupada por haber visto a la niña por segundo día corrido y en un lugar tan solitario a esas horas del día cuando casi cae la noche.

Al día siguiente la joven va de paseo con su novio agarrada de la mano, sonriendo luego de haber ido al cine y pasar un rato agradable  cuando en medio de la oscuridad en el estacionamiento la niña vuelve a aparecer.

— ¡Señorita! ¿Él es tu novio? —pregunta la niña con gran entusiasmo. Esta vez sus ropas se ven aún más deterioradas, su colgante maltratado y la pintura en sus labios corrida en toda su boca.

La joven queda petrificada sin saber qué hacer, es la misma niña que había los últimos dos días.

—Como me gustaría tener un novio ¿Me lo das? —Dice la niña— ¡Dámelo! Por favor ¡Dámelo! ¡Dámelo! ¡Dámelo! —repite la niña una y otra vez hasta que la joven comienza a correr asustada junto con su novio, él no sabe que ocurre, sin embargo va a su ritmo y logran entrar en su carro y salir del estacionamiento apresuradamente.

El novio queda en silencio mientras conduce, al mismo tiempo que ella en el asiento de al lado piensa perturbada: — ¿Qué hacía esa niña allí? Esto no puede estar pasando. Tenía la misma ropa, y el colgante que le di maltratado, y la pintura en sus labios se había corrido. Algo malo ocurre.

La joven intenta mantener la calma viendo hacia afuera del carro, pero en un momento dado a través del retrovisor que va dentro del carro puede ver a la niña sentada en los asientos de atrás con un rostro pálido y ojos abiertos en gran manera.

La joven queda aterrorizada por lo que sus ojos ven en ese momento mientras la niña comienza a desplazarse hacia adelante al mismo tiempo que un aura extraña la cubre, sus manos se extienden mientras va tomando al novio de la joven y colocando su rostro frente al suyo la niña dice: —Yo quiero a tu novio, dámelo.

El carro se desvía de su camino chocando con una pared, el novio muere mientras la joven aún con vida intenta salir del carro a gran prisa. Arrastrándose por el suelo ve a la niña parada en medio de la calle que se comienza a acercar muy lentamente a ella hasta que le dice: —Señorita me gusta tu alma ¡Dámela! ¡Dámela! ¡Dámela! —repite una y otra vez en tono tenebroso hasta acercarse por completo a la joven y colocándose en frente de ella con un rostro demoníaco extiende su mano hasta finalmente tomar su alma.

 

Créditos

Imagen de Fondo: Vickie666
Fuente del Título: Bates Shower
Adaptación de: Dámelo – Yami Shibai Temporada 5 Capitulo 2

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