Una temporada más está por terminar en la 1era División de Fútbol Menor de San Carlos Grupo 8 y el Victory Club Soccer se encuentra en su último partido de que dará cierre a una temporada para el olvido donde en su juego final enfrenta al Máster Club SC. Ambos equipos se juegan lo que podría ser su descenso a 2da División Menor, la categoría más baja de todo el fútbol y donde ningún equipo quiere estar. Las gradas se encuentran vacías, solo algunos pocos han ido a ver el encuentro entre los dos equipos, sin duda contrasta bastante con el pasado del Victory Club, quien hasta hace al menos tres años solía llenar el estadio con multitud de fanáticos apoyando a su equipo en la Liga Capital, pero decepciones tras decepciones han llegado al club haciéndolo caer hasta lo más bajo del sistema de ligas.

—Nos encontramos en los minutos finales de este impresionante juego de la 1era División Menor de San Carlos en su Grupo número 8. El Victory Club no ha podido descifrar la forma de perforar las redes de su similar el Master Club SC, mientras que éste último busca desesperadamente ese gol que le permita lograr los tres puntos que lo salven del descenso, y lo que para ellos sería la salvación para su similar en el campo sería su condenación, ya que de esa manera el Victory Club Soccer sería quien tome su lugar. —Palabras del Narrador del encuentro que ve detenidamente el juego. Mientras tanto en el campo ambos equipos se juegan su última carta para no descender.

—¡Simón! Pásale el balón a Jorge —Grita Fred, jugador número 10 y delantero del Victory Club Soccer.

Simón lleva el balón a campo rival, mientras que el jugador número 4 del Máster Club SC se acerca bruscamente con clara intenciones de detenerlo a como dé lugar.

—El jugador Simón Herrera con el número 7 lleva el balón por la banda derecha, manteniendo un dribling impresionante, mientras que su similar del Máster Club viene a marcarle —comenta el narrador del encentro. — El número 4 del Máster Club se barre de manera magistral robando el balón en el medio campo, ahora en últimos minutos veremos lo que será un desesperado ataque del visitante que busca el gol milagroso que los salve del descenso.

—¡Rolan ten cuidado! —grita Fred a su portero con el número 1 en su camiseta.

Rolan ve fijamente a su oponente quien lleva el control del balón mientras un defensa va a marcarle.

—No te dejaré pasar —piensa Richar, defensa de la banda derecha del Victory Club el cual lleva el número 4.

—El jugador Richar Fernández va a marcar a su similar pero éste logra hacer una maniobra logrando superarlo.

—¡No puede ser! —dice frustrado Richar al ver la maniobra de su rival.

—No te permitiré que anotes un gol —piensa Rolan mientras empuña ambas manos concentrado en el jugador que viene en frente.

—El jugador número 4 del Máster Club SC ha logrado burlar a dos de los jugadores y ya se encuentra cerca del área dispuesto a disparar. ¡Pero esperen! Del otro lado aparece con el número 11, su compañero de equipo el delantero estrella del club Matías Santana y le hace un pase magistral.

—Esta es mi oportunidad —piensa Matías mientras ve el pase de su compañero.

—¡Rolan te cuidado! —Grita Fred nuevamente.

—Han hecho un cambio de banda. —piensa Rolan.

El balón llega hasta Matías quien al estar cerca del área aprovecha la oportunidad para tomar el pase de su compañero y sin dejar picar la pelota patea con toda su fuerza enviando un poderoso remate al arco defendido por Rolan del Victory Club Soccer.

—¡Es muy potente! —piensa Fred.

En ese instante todos quedan atentos a la jugada. A pocos segundos por terminar el juego si el balón entra significaría el descenso para el Victory Club Soccer, el equipo local. Rolan que se encontraba a la izquierda de su arco ve como el disparo lleva la dirección opuesta y desesperadamente se dirige hacia el otro lado de la portería. Un segundo parecen mil años en ese momento, una jugada puede decidir el futuro del equipo, todos ven atentos y en última instancia Rolan logra sacar con los puños el balón hacia la derecha mientras que cae al suelo por la exigencia de la jugada.

—El portero del Victory Club ha despejado el balón, sin embargo la pelota sigue en juego y se dirige hacia el jugador número 7 del Máster Club SC quien de bote pronto patea el balón hacia el arco en la dirección opuesta de la portería defendida por Rolan Briceño.

El balón lleva potencia y dirección de arco, el árbitro tiene el pito en la boca y espera a que la jugada termine para dar por finalizado el encuentro. Todos los jugadores del Victory Club ven como su portero hace todo lo posible por levantarse pero todo parece indicar que no podrá hacer nada para detener ese balón. La pelota se dirige a la portería con mucha potencia pero su dirección es ligeramente desviada chocando contra el travesaño y saliendo del campo, en ese instante el árbitro pita.

—Y esa pelota sale del campo. El árbitro dice que este juego no da para más y pita dando por finalizado el encuentro. El Victory Club logra con este empate sin goles mantener la categoría mientras que el Máster Club SC tendrá que replantearse de cara a la próxima temporada donde jugará la categoría inferior. —concluye el narrador del encentro.

Un día más tarde la directiva del Victory Club se ha reunido con todo el equipo para dar noticias importantes para todos.

—Esta temporada ha sido desastrosa en todo sentido —comenta Jeremy Granados, Gerente General del Club—. Sin duda ha sido la peor temporada desde que tomamos las riendas del equipo.

—Hemos trabajado muy duro para hacer frente a cada juego, solo que las cosas no han salido bien —responde Gerardo Ortega, director técnico del club.

—Eso no parece ser suficiente —responde Jeremy—. En consenso con los demás miembros de la directiva y luego de una larga reunión donde evaluamos pro y contras hemos tomado una decisión definitiva; dado que se ha perdido mucho dinero y los patrocinadores ya no confían en el equipo decidimos que para la siguiente temporada el club deberá alcanzar el ascenso o de lo contrario ya no podremos mantenerlo más, por lo que nos declararemos en banca rota y venderemos el cupo a quien esté interesado para de esa manera recuperar un poco de todo el dinero perdido.

Todos los jugadores se ven unos a otros con preocupación en sus rostros.

—Eso significa entonces que todos nosotros quedaríamos en la calle —completa Fred, capitán del equipo.

—Así es Fred, sé que son malas noticias para ustedes que lo han dado todo pero no podemos hacer nada, después de todo esto es un negocio y si no hay dinero entrando sencillamente el club no tiene como sostenerse. No contamos con la ayuda de ninguna empresa que invierta en el equipo, ni somos filial de otro club de ligas superiores, y para colmo los únicos patrocinadores que teníamos ya no están con nosotros. —responde Alberto Málaga, miembro de la directiva del club.

—Comprendo —responde Fred desanimado.

Más tarde todo el equipo decide salir a compartir como amigos para celebrar de una u otra manera que lograron la permanencia en la liga.

—Bueno muchachos esta tarde es para distraernos y dejar de lado todo lo malo de esta temporada —dice Fred a todos—. Sé que esta mañana nos han dado noticias muy difíciles, pero ánimo, hay que celebrar que logramos la permanencia.

—Tienes razón querido amigo —responde Rolan animado —. Este día es para celebrar, así que todos brindemos por una nueva próxima temporada donde alcanzaremos el ascenso.

Todos animados levantan su baso con su bebida para brindar y al mismo tiempo dicen —¡Salud!

Luego de comer y pasar un rato agradable deciden divertirse haciendo lo que más les gusta que es jugar fútbol, así que van a una cancha pública de la ciudad donde suelen ir de vez en cuando a practicar jugadas. Mientras tanto en otra parte de la ciudad un joven ha llegado de su viaje de Canadá, su nombre es Bryan Contreras y ha venido junto a sus dos mejores amigos y compañeros de toda la vida, Sanders y Michael.

—Bueno chicos, ya hemos llegado a San Carlos —dice Bryan —. Llegó la hora de cumplir con la promesa de mi padre, solo espero que no sea demasiado tarde para ello.

—Ánimo Bryan, todo saldrá bien. —responde Sanders.

—Sanders tiene razón, todo saldrá bien —continúa diciendo Michael.

—Eso espero chicos, eso espero. Pues bien, adelante.

 

Continuará…

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